¿Qué es un préstamo entre particulares?
Un préstamo entre particulares es aquel en el que prestamista y prestatario son personas físicas: nadie actúa como empresa ni como entidad de crédito. Es legal en España, puede pactarse con o sin intereses y se rige por el Código Civil y por lo que acuerden las partes. La recomendación universal: ponerlo siempre por escrito.
La figura es tan antigua como el dinero: alguien de tu entorno te presta una cantidad y acordáis cómo y cuándo se la devuelves. Jurídicamente es un contrato de préstamo regulado por el Código Civil (artículos 1740 y siguientes), que deja casi todo a la voluntad de las partes: el importe, el plazo, si hay intereses o no y cómo se devuelve. No hace falta notario ni ninguna forma especial para que el préstamo sea válido; un acuerdo verbal ya obliga.
Que sea válido de palabra no significa que sea sensato dejarlo de palabra. Sin documento escrito, si algo se tuerce no podrás probar qué se prestó, cuándo debía devolverse ni si aquello era un préstamo o un regalo; y ante Hacienda, un movimiento de dinero sin justificar puede acabar tratado —y gravado— como una donación. Por eso, la primera regla del préstamo entre particulares es simple: contrato privado por escrito, siempre, aunque sea entre padres e hijos.
Marco legal y fiscal: contrato, Modelo 600 e IRPF
Tres claves legales: (1) conviene firmar un contrato privado que documente el préstamo; (2) el préstamo está exento del Impuesto de Transmisiones Patrimoniales, pero es obligatorio presentar el Modelo 600 en la comunidad autónoma; y (3) si se pactan intereses, tributan en el IRPF del prestamista como rendimiento del capital mobiliario.
1. El contrato privado. No es obligatorio, pero sí muy recomendable: es la prueba de que el dinero es un préstamo (no una donación) y el documento al que acudir si hay impago. Basta un contrato privado firmado por ambas partes; no se necesita notario, aunque elevarlo a escritura pública añade fuerza probatoria en préstamos de importe alto.
2. El Modelo 600. El préstamo entre particulares está sujeto pero exento del Impuesto de Transmisiones Patrimoniales y Actos Jurídicos Documentados: no se paga ni un euro, pero la presentación del Modelo 600 es obligatoria ante la administración tributaria de la comunidad autónoma del prestatario, por lo general dentro de los 30 días hábiles siguientes a la firma. Es un trámite gratuito que juega a tu favor: deja constancia oficial de la fecha y las condiciones del préstamo, y desactiva la sospecha de donación encubierta. Tienes la información oficial del impuesto en la Agencia Tributaria y en las sedes tributarias autonómicas.
3. Los intereses y el IRPF. Pactar intereses es legal (con el límite de la usura: un interés desproporcionado puede anular el préstamo ante los tribunales). Si los hay, tributan en el IRPF del prestamista como rendimiento del capital mobiliario, igual que los intereses de un depósito. Si el préstamo es sin intereses —lo habitual en familia—, el prestamista no obtiene ganancia y no hay rendimiento que declarar, pero conviene que el contrato diga expresamente «sin intereses» y que las devoluciones queden rastreadas por banco, no en efectivo.
¿Qué debe incluir el contrato como mínimo?
No necesitas una plantilla compleja; necesitas que el documento responda sin ambigüedad a estas preguntas:
- Identificación de las partes: nombre completo, DNI y domicilio de prestamista y prestatario.
- Importe prestado y forma de entrega (transferencia con concepto claro, mejor que efectivo).
- Plazo y calendario de devolución: fecha final y, si hay cuotas, su importe y periodicidad.
- Intereses, si los hay (tipo anual y cómo se calculan) o la mención expresa «préstamo sin intereses».
- Fecha y firma de ambas partes en todas las hojas.
Con eso, más el Modelo 600 presentado, el préstamo queda blindado en lo civil y en lo fiscal. Un extra prudente: pactar qué ocurre si hay retraso (un pequeño interés de demora o un nuevo calendario) evita imprevisar sobre la marcha.
Riesgos: donde el «particular» no es lo que parece
El riesgo real de los préstamos entre particulares no está en la familia, sino en los anuncios: tras muchos «particulares que prestan dinero» por internet hay estafadores que cobran por adelantado y desaparecen, o prestamistas profesionales encubiertos que operan sin regulación y con condiciones abusivas. Nunca pagues nada por adelantado ni firmes sin contrato.
Cuando el préstamo es entre personas que se conocen, los riesgos son personales: malentendidos, plazos que se alargan y relaciones que se resienten. Se gestionan con lo ya dicho: contrato claro y pagos por banco.
El terreno peligroso es otro: los anuncios de supuestos particulares en redes, foros y portales de anuncios («particular ofrece préstamo rápido y sin papeleos a cualquier persona»). Ahí conviven dos figuras a evitar. La primera es el estafador del pago por adelantado: nunca tiene intención de prestar; su negocio es cobrarte «gastos de gestión», «seguros» o «envíos» antes de un préstamo que jamás llega. La segunda es el prestamista profesional encubierto: presta de verdad, pero de forma habitual y con ánimo de lucro mientras se disfraza de particular para esquivar la normativa que obliga a los prestamistas profesionales a registrarse y cumplir deberes de transparencia; sus contratos, cuando existen, suelen esconder intereses desorbitados y garantías abusivas. Piensa en una regla sencilla: un particular de verdad no se anuncia para prestar dinero a desconocidos. Quien lo hace es, casi siempre, una de estas dos cosas. Tienes los patrones completos de fraude en nuestra guía de estafas en préstamos online y el detalle del engaño del pago previo en préstamos sin adelantar dinero.
¿Cuándo tiene sentido un préstamo entre particulares?
Tiene todo el sentido en su hábitat natural: la familia y los amigos de confianza. Si tus padres pueden adelantarte la entrada de un coche o un amigo puede cubrirte un bache, es normalmente la financiación más barata posible (a menudo sin intereses) y la más flexible en plazos. La condición para que no salga caro en lo personal es tratarlo con la seriedad de un préstamo real: contrato firmado, Modelo 600 presentado y devoluciones puntuales y rastreables. La formalidad no es desconfianza; es lo que protege la relación.
En cambio, no tiene sentido buscar «particulares» desconocidos por internet. Si tu entorno no puede ayudarte, la vía segura es una entidad de crédito online que opere legalmente en España: verificarás su identidad legal, recibirás información precontractual (SECCI) y un contrato, y estarás amparado por la normativa de crédito al consumo. Antes de solicitar, repasa cómo evaluar cualquier oferta en cómo saber si un préstamo online es fiable y los pasos del proceso en cómo pedir un préstamo.
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